miércoles, 21 de enero de 2009

Irrefrenable


Cuántas gotas caen por segundo?
Presión en masa que viene acumulada.
De pronto vomita la lluvia impotente.
Descarga a vaciar el dolor instalado en el centro.
En el centro de todo.
Se empapan los recuerdos.
Se nublan, se destiñen.
El llanto puja; los colores se mezclan.
Ya no va a ser gris.
Respiración profunda. Contiene el suspenso del aire.
Gestó. Viene, irrefrenable.
Que no ahogue el habla!
No se ve nada.
Sienes apretadas. El grito.
Es ahora; ya no espera.
Inunda el llanto el alma entera.
La lava.
Aire con olor a sal.
De a poco todo vuelve a su lugar.
Es extraño el vacío; pero esta vez es necesario.
Ahora duerme...
La mujer que parió el llanto.

2 comentarios:

  1. ¿Alguien le dio la enhorabuena por su maternidad? Me alegro de que tuviera el valor de engendrar una criatura tan indispensable y tan indeseada. El año que viene por estas fechas lo celebraremos como es debido.

    Un saludo!

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  2. Siempre digo que la grandeza de la poesía es que una vez escrita, es del que la lee. Precioso poema lleno de sal y un dulce descanso final, aunque tarde a veces...¡tarda tanto en llegar!
    Un abrazo y placer haber descubierto tu blog.

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